La acuarela me permite llegar al color, llegar a la transparencia y tratar desde allí plasmar lo que a mis ojos cautiva.
El agua dibuja,el pigmento da vida.
Es magia, es un instante congelado en la retina.

Mi abuela Aida.

Mi abuela era una mujer muy especial.
Me gustó dibujarla, recordar su mirada, su expresión que no sabía bien si era altanera, soberbia o simplemente se escondía tras la rigidez para poder sobrevivir y sobrellevar tanto dolor acumulado en su vida. No se permitía algunas cosas. No le gustaba reir, no le gustaba que nada saliera de control, sin embargo era simpática y dulce.Se emocionaba por todo, sus ojos cristalinos siempre estaban llorosos.
Mirando sus ojos en mi dibujo me he llenado de nuevos sentimientos y preguntas sobre ella.
Esta es mi abuela Aida.



3 comentarios:

Pamela dijo...

te quedó igualita! te pasaste! Que dijo Juanople???

Ana dijo...

Marcela tu trabajo le ha dado esa dulzura y a la vez plasmó tus dudas, tus ganas de saber más, su mirada es dulce pero tan profunda que posee un misterio añadido. Para ella no había secretos, con esa mirada nada pasaba inadvertido ante sus ojos.

Creo que sí conocimos bien a nuestras abuelas, lo que puede ocurrir es que ahora las vemos profundizando en algunos aspectos de las emociones, que siendo entonces niñas estaban muy lejanos aún...
Un gusto ver tus trabajos y leerte.
Un abrazo, Marcela.

Cristina Jacó dijo...

Magnifico desenho.