La acuarela me permite llegar al color, llegar a la transparencia y tratar desde allí plasmar lo que a mis ojos cautiva.
El agua dibuja,el pigmento da vida.
Es magia, es un instante congelado en la retina.

¿Te ayudo mamá?


Mi guagüita está creciendo tan aprisa... todavía tiendo a acunarla, y me sorprendo esperando la noche cuando vuelve a ser bebé, medio dormida y me pide atención.
Pero ya no es mi bebé, día a día se asoma a la vida, en las situaciones simples, en las situaciones cada vez un poquito más complejas.
Es la vida que se manifiesta, avanza y prosigue. Surca su camino, hace su historia.
Mi niña crece, mi niña descubre.
Mi niña ya sabe tender la ropa. Y yo todavía no aprendo a asumir que el tiempo pasa.

4 comentarios:

Pamela dijo...

MAKARUCHI!!!!! qué hermosa las acuarelas, hermana, y que rica la peque...me siento igual igual acá, pensaba lo mismo anoche...cómo crece y ya no será bebé nunca más! besos y abrazos...

Cati dijo...

Precioso y maravilloso trabajo Marcela, eres fantástica, me gusta como lo resuelves, de esa forma tan suelta e impecable de trabajar.
Te felicito

T.Catalá dijo...

Marcela, me encanta tu trabajo. Esa niña es preciosa y ese cuadro desprende amor, lo has pintado con mucho amor, se nota.
Felicidades

VÍCTOR dijo...

me parece un trabajo excelente, llevas a una gran artista dentro y con la acuarela nos lo muestras, esperando ver más obras tuyas tan bonitas y tan bien resueltas como esta, enhorabuena...