
Estoy obsesionada con mis retratos.
Ahora descubrí la acuarela.
La meta, retratos en acuarela. Obvio.
Ha sido un proceso gratificante, a la vez que he podido manejar un poquito mejor el lápiz viene de la mano un proceso de salida.
Salida al mundo, mostrar, comentar. Estar abierto a los errores.
Es como un trabajo de humanización. A uno no le gusta ser regular o deficiente en algo. Quizás es mi cultura, pero hasta ahora no toleraba que me pusieran en la arena de gladiadores, porque por supuesto sería muerta de inmediato.
Por esto, es todo un logro mostrarse sabiendo que te falta mucho, pero es enaltecedor, mostrarse sin pretensión. Es interesante que a medida que uno se desprende, también aprende.